Hoy mis dos patas me han hecho un regalo. Pensaban que pasaba frío en el suelo cuando me quedaba con ellos en el salón, bajo la mesa, y me han comprado una mantita de borreguito. No puedo dejar de mover el rabito. Gracias, papis. Tengo todo lo que un cuatro patas puede desear: comida, techo, una pelota azul que pita cuando la muerdo, una botella para jugar, una colchoneta para no estar sobre el duro suelo, y ahora una mantita de cuadritos blancos y violeta para no pasar frío. Pero, lo más importante; tengo a dos humanos que sólo quieren hacerme feliz, y compartir su vida conmigo. Y es por eso, y no por nada más, por lo que ahora, algunas horas más tarde, sigo sin poder dejar de mover mi rabito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario